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Abelardo

PROYECTO TEOLOGIA EN ABELARDO DIAZ ALFARO

Dr. Luis G. Collazo
Investigador

Mayo 2001

Teología en Abelardo Díaz Alfaro

El camino de la espiritualidad

    Otros de los temas en que Abelardo Díaz Alfaro incursiona lo constituye la espiritualidad como opción vital.  La crisis de la modernidad nos ha planteado y retado radicalmente a examinar y profundizar en esta dimensión del espíritu.

    
Podemos partir de la manera en que Jurgen Moltmann aborda el tema.  Reconozco que es un autor europeo lo cual lo ubica en un contexto muy particular pero que su visión de la espiritualidad me parece suficientemente inclusiva.  Para él la espiritualidad tiene el siguiente sentido,
 

The spirituality of life inevitably conflicts with the Mysticism of death,
which made the Fascist generals in Spain cry "Viva la muerte!" The
stronger the will for life, the fiercer the resistance of the death-drives.
The more sensitive people are toward's life's happiness, the more they
sense the pain of life's denials.  Life in God's Spirit is life against death.
It is not life against the body.  It is life that brings the body's liberation
and transfiguration.60


    La espiritualidad en él tiene un vínculo con la vida, con lo que el llama "vitalidad".  Su opción es por la vida abundante y plena.

    En su reflexión  "El hombre tiene que renacer",  Díaz Alfaro nos ofrece su visión de la espiritualidad.  Su visión está orientada hacia la transformación plena del ser humano.  Así nos dirá en esta reflexión,
 

Hace falta, hermano Juan Ortiz Jiménez, un Renacimiento en mi tierra,
cuando la humanidad envanece en el espíritu, encallece en la conciencia,
tiene que renacer.61
    Su concepción de la espiritualidad es dinámico -transformativo.  Se trata de un proceso de "metanoia", de reinventar la potencialidad del ser.  La espiritualidad nos guía hacia una reconquista del ser en aras de nuevos, caminos existenciales.  El espíritu encuentra una nueva vitalidad.

    Junto a Díaz Alfaro y Moltmann, Leonardo Boff ha peregrinado por los caminos de la espiritualidad.  Su compromiso radical con la promoción de la vida en el contexto de una "nueva" realidad lo ubican como un protagonista de la espiritualidad.

    Leonardo Boff nos amplia esta visión incorporando elementos distintivos de su teología.  La espiritualidad en Boff tiene un fuente acento en lo colectivo y la inter-relación.  Su espiritualidad podemos decir es "holística" e inclusiva.  En uno de sus escritos. Boff nos ofrece la siguiente visión,

 
Una nuevo paradigma demanda un nuevo lenguaje, Un nuevo
imaginario, una nueva política, una nueva pedagogía, una nueva
ética, un nuevo descubrimiento de lo sagrado y un nuevo proceso
de individuación (espiritualidad).  Queremos Indicar algunos puntos
imprescindibles que concretizan esta Transformación.  Ellos pueden
significar la curación de la Tierra y la recuperación de su dignidad
violada.  Las personas de hoy están convidadas y urgidas a
recorrer estos caminos.62

    El énfasis en Boff al igual que en Díaz Alfaro y Moltmann implica un reencuentro con una manera nueva y radical de ver e interpretar la realidad.  El espíritu, la vitalidad, el renacer no queda excluidos sino que constituyen parte esencial de un concepto cabal y pleno de la realidad.  Su espiritualidad no permite un reducionismo mezquino y pobre que reduce la realidad a procesos estrictamente lógico-racionales.

    En Díaz Alfaro la espiritualidad se aborda, como siempre, desde un análisis crítico de la realidad.  La decadencia cultural y patriótica son síntomas de un modelo social que mina las posibilidades del espíritu.  El potencial creativo y dignificador de la vida queda agotado y depredado por la caricaturización del sentido de la existencia.  La espiritualidad es entonces una opción de liberación.

    Su planteamiento se enfoca hacia la crítica a una cultura que reduce al ser humano a una función esencialmente productiva-consumista.  Ese ser humano carece de una pasión necesaria por lo que afina y embellece el espíritu y el carácter de la persona.

    Díaz Alfaro nos propone una opción de concienciación y "meta-cognición" respecto a la espiritualidad.  Hay que plantearse el tema de la cultura -el estado actual de la condición cultural.  En voz de Teyo Gracia nos habla,
 

"Creo que los males de nuestra civilización, nuestra cultura, son males
del corazón. Son males del espíritu, de la conciencia".63


    De salida Díaz Alfaro nos plantea el asunto de la conciencia y el espíritu, conciencia y espíritu son visto dentro de una misma realidad existencial.  La cultura está carente de "conciencia y espíritu".

    Esta visión responde a la lectura que hace Díaz Alfaro de la sociedad y la realidad.  Sus propuestas utilitaristas y mercantilistas socavan las posibilidades de una espiritualidad plena y saludable donde se sustituye el "ser" por el "tener" (Erich Fromm) la persona queda reducida a una "cosa".

    Frente a esta crisis de la espiritualidad el autor de terrazo nos plantea su crítica de lo que constituye una falsificación de  la existencia.  Hoy hemos adquirido una filosofía pragmática que crucifica todo en el altar del mercado.  Los poderes del neoliberalismo alienen el espíritu en pro de una concepción puramente económica del ser humano.  De aquí que nos urja humanizar la economía.

    El materialismo absurdo y el pragmatismo han obrado contrario a los mejores intereses de la vida agotando así nuestras reservas para el amor, la compasión, la solidaridad y el espacio para la vida.  Díaz Alfaro no titubea al señalar,
 

Cuando uno comienza a analizar los cuentos, a medirlos, es que ya
no es niño ni cree en hadas madrinas, ni en aparecidos, ni en
mujeres encantadas que se despeinan en el Charco Azul...Vamos
perdiendo esa mística, ese misterioso encanto que nos dan aliento
de vida en esta insensible existencia pragmática.64

    Por esto nos urge construir y propiciar lo que la Biblia llamará ese "ser" nuevo.  Díaz Alfaro nos recuerda aquel concepto rico en sentido y posibilidades.  "La nueva criatura".  Urge responder a la crisis con una nueva propuesta humana, con un nuevo perfil de lo que constituye lo humano.

   En ese peregrinaje Abelardo Díaz Alfaro escribiendo sobre "al rescate de nuestros valores", afirmaba,
 

Hay que volver a las fronteras prístinas, a los veneros puros,
incontaminados. Hay que renacer.  Que surja la nueva criatura.  A
veces las ruinas florecen.65


    Se necesita una gesta de "recuperar" los valores que nos restauran a una vida rica y abundante.  La "nueva criatura" solidificada en la espiritualidad, en el aliento de vida.  Este concepto nos permite la posibilidad de ver las múltiples opciones para la vida.

    Desde otra óptica Díaz Alfaro nos propone explorar y radicalizar la realidad asfixiante que desgasta la espiritualidad.  Para eso nos dice,
 

Hay que ir más hondo, profundo, hasta la raíz misma de los males que
no son del cuerpo, sino del alma.  Hay que buscar primeramente el
reino de Dios, y las demás cosas, os vendrán por añadidura.66


    Así que hay que radicalizar el proyecto -buscar el "reino de Dios "primero".  Se trata de recuperar la espiritualidad reconociendo que hay que transformar de raíz la realidad.  Se requiere descartar todo lo que constituya un golpe a la espiritualidad.  El reino de Dios constituye ese paradigma donde encontramos el espacio vital para la espiritualidad y la vida abundante.

    Su sueño se resume en esas notas del autor que tienen olor a perfume suave y agradable.  El Dios de Abelardo se nos describe así:
 

"A Dios lo definen algunas filiaciones u órdenes de carácter
religioso, como el gran arquitecto del universo.  Era un artista,
un creador de primera..."67


    Ese creador de "primavera" es confundido en su fina espiritualidad como un Dios que se "confunde" entre las flores...que se hace "naturaleza y flor".  Así es dios como generador de espiritualidad verdadera:
 

La niña que cuida el jardín se llama también Rosa.  Gente que
ama las flores es gente que ama a Dios.  Bienaventurados los que
aman las flores, porque ellos serán la Suprema Belleza.  ¡Casita
sencilla y rústica por fuera, como tu dueño por dentro, eres un palacio!68


    En su inealenable derecho de amor a la patria está su espiritualidad confundida con todo su entorno de naturaleza, paz, justicia y amor.  Abelardo Díaz Alfaro vivió soñando con la vida,  así nos dejó esta joya del espíritu,
 

Teyo cree que la pequeñez geográfica no es límite a la hazaña ingente,
a la gesta gloriosa.  Peyo Mercé, el viejo maestro de La Cuchilla,
le mostró un día una isla perdida en el Mar Mediterráneo que le legó
el tesoro cultural más preciado que recuerdan los siglos.  Un pueblo así
como el suyo -dormido al amor de unos alcores en la remota y preterida
Judea, donde nació el Redentor del Mundo.  Más que presencia tangible,
la Patria es dimensión profunda de espíritu.  Comunión de tierra, hombre, mar y cielo, en una mística forma.  Es voluntad común, compartido afán,
concertada responsabilidad.69

No debo profanar esta belleza de santidad con mis notas. Es un Legado para la Espiritualidad.


Teología

Dr. Luis G. Collazo
Universidad Interamericana de Puerto Rico
Recinto de Arecibo
Departamento de Estudios Humanísticos

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